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EMILIO NAJERA GARCÍA

Emilio, solidario

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Emilio contestó el teléfono y, casi al instante, percibió la desesperación al otro lado de la línea. Se trataba de una paciente de bajos recursos, una mujer originaria de una comunidad en Piedras Negras, Chihuahua, que ahora residía en Brownwood, Texas. Su angustia era palpable.


—No sé qué hacer, joven —dijo la mujer con la voz quebrada—. Necesito seguir con mis consultas en el Texas Oncology, es vital para mi salud, pero... ya no puedo cubrir los pagos. Tengo mucho miedo de perder mi tratamiento.


Emilio comprendió de inmediato la gravedad de la situación. No era solo una gestión administrativa más; era una cuestión de bienestar fundamental.


—Tranquila, por favor. No la vamos a dejar sola en esto —respondió Emilio con determinación—. Deme un momento. Voy a ver qué puedo hacer para ayudarla.


Sin perder tiempo, Emilio se puso en acción. Contactó a su supervisora y solicitó una autorización especial para aplicar un descuento significativo al balance de la cuenta. Al obtener la aprobación, regresó a la llamada con un plan claro y empático.


—Le tengo buenas noticias —dijo Emilio, suavizando el tono para transmitir calma—. Vamos a canalizar esto a través de la opción de consumer. Esto nos permitirá procesar su pago con un ajuste importante para que sea accesible para usted ahora mismo. ¿Le parece bien?


La mujer siguió sus instrucciones y, tras coordinar los pasos necesarios, el pago se procesó con éxito. El alivio al otro lado de la línea fue inmediato.


—No sabe cuánto se lo agradezco —dijo ella, profundamente conmovida—. Gracias a usted podré ir a mi próxima consulta. Me ha salvado.


Al finalizar la llamada, Emilio se quedó con la satisfacción de saber que la empatía y el compromiso pueden marcar una diferencia real en la vida de las personas.

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