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AMBAR LESLIE SANCHEZ VILLANUEVA

Ambar, motivadora

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Era el 2 de noviembre y la jornada transcurría entre números y gestiones, pero una llamada en particular estaba a punto de romper la rutina. Ambar atendió el teléfono; se trataba de una clienta con varios días de atraso en su préstamo. Conocía bien los lineamientos de calidad: estaba prohibido mencionar consecuencias negativas para presionar, así que optó por su mejor herramienta, la empatía.


—Buenas tardes —dijo Ambar con suavidad—. He notado el retraso en su cuenta y quisiera saber si ha tenido alguna dificultad con la que podamos ayudarle.


Para su sorpresa, la respuesta no fue una evasiva, sino un desahogo. La clienta comenzó a narrar una serie de problemas personales que la habían acorralado. Mientras escuchaba, Ambar dejó de ver un folio en la pantalla y comenzó a imaginar la carga que esa mujer llevaba sobre los hombros. Se conmovió genuinamente.


Decidida a cambiar el tono de la conversación, Ambar dejó de lado el protocolo rígido para hablar de humano a humano.


—La entiendo perfectamente —intervino Ambar, compartiendo brevemente una experiencia propia para generar confianza—. Pero le voy a decir algo: yo sé que usted puede con esto y con más. A veces la vida nos pone pruebas muy difíciles, pero lo importante es seguir adelante. No se rinda.


Hubo un silencio al otro lado de la línea, pero esta vez no era de tensión, sino de reflexión. La conexión emocional había surtido efecto.


—Tienes toda la razón —respondió la clienta con la voz más firme—. Gracias por escucharme y por comprenderme, de verdad necesitaba oír eso. Voy a conseguir el dinero hoy mismo.


Ambar colgó con la satisfacción del deber cumplido, aunque la verdadera sorpresa llegó dos horas después. El sistema le notificó que el pago había sido realizado. Junto al comprobante, la clienta le dejó un mensaje final que Ambar guardaría en su memoria:


"Nadie me había motivado tanto como tú".


Ese día, Ambar confirmó que, a veces, lo único que una persona necesita para cumplir es un poco de aliento genuino.

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